El sector Horeca entra en 2026 con un punto de partida sólido y una conclusión clara: hay una perspectiva positiva de crecimiento, moderado respecto del que veníamos, pero consolidado. Sin embargo, y mientras muchos establecimientos siguen devolviendo los créditos ICO Covid, los márgenes siguen sufriendo tensiones importantes.
El incremento de costes en los últimos años se ha estabilizado en puntos altos y algunos factores seguirán tensionando las cuentas de resultados -los costes de personal, sin ir más lejos-. Seguirá pues costando conseguir márgenes razonables y por ello será muy importante seguir llevando a cabo una gestión operativa de costes fina, una mirada analítica a la rentabilidad analizando precios, costes, productividad y eficiencia porque ello será determinante para el progreso razonable de los negocios.
Un motor económico y de empleo con una escala enorme
Conviene recordar de dónde venimos para proyectar las perspectivas. La magnitud del sector en España, que nos recuerdan los datos oficiales y hostelería en sus anuarios, nos dice que en 2024 la hostelería sumó 308.256 establecimientos (266.837 de restauración y 41.419 de alojamiento), con 1,85 millones de trabajadores (1,39 millones en restauración y 465.100 en alojamiento). Eso equivale al 8,6% del empleo total y al 65,9% del empleo turístico.
En términos de actividad, la facturación/producción del sector alcanzó 166.211 millones de euros, con un peso aproximado del 6,7% del PIB (4,7% restauración y 2% alojamiento). Esta cifra resume bien por qué este sector es mucho más que un sector: es economía real, capilaridad territorial y empleo intensivo. Es por tanto redistribución de riqueza con enfoque territorial, y con ello, oportunidades y progreso.
Evolución con más facturación nominal, crecimiento real más plano, pero con señales de tensión
Los datos de 2025 (hasta septiembre) dibujan un patrón relevante para 2026. La facturación media subió un 4,7% respecto a 2024; por subsectores, la restauración un 3,1% y el alojamiento un 7,6%. Ahora bien, cuando se descuenta la inflación, el cuadro se aplana: el crecimiento real se movió cerca de la estabilidad, con un ligero descenso en restauración (-0,9%) y un avance en alojamiento (+2,1%).
El empleo también siguió una tendencia positiva: el sector sumó en torno a 40.000 trabajadores más que en 2024, con una media cercana a los 1,89 millones y picos que superan los 2 millones en los meses de verano. Es una señal de fortaleza, pero también es un aviso: con más empleo y con costes al alza, la productividad y la organización del trabajo pasan a ser una prioridad competitiva.
2026: crecimiento moderado con riesgos en los costes y contención en la demanda
De cara a 2026, el escenario al que apuntan las perspectivas económicas y las organizaciones sectoriales apunta a que el sector seguirá creciendo, pero en línea con la moderación, con un incremento anual estimado de hasta el 3% y niveles de empleo similares a los de 2025. Este “hasta el 3%” encaja con un contexto macro todavía favorable: la Comisión Europea prevé para España un crecimiento del PIB del 2,3% en 2026 y una inflación en torno al 2,0%, después de un 2025 más alto. La OCDE también proyecta para España un crecimiento del 1,9% en 2026 sostenido por la demanda interna.
Pero no deberíamos confundirnos ni atender a programas excesivamente optimistas, es más razonable atender a la lógica del optimismo responsable. Que la inflación general pueda estabilizarse, como ha venido sucediendo los últimos meses, no significa que desaparezca la presión en partidas críticas para el sector. En la propia evolución de precios que maneja el sector se observa que la restauración se mantenía alrededor del 4,2% interanual, el alojamiento en torno al 7,3% y la energía cerca del 6,5%, con componentes como la electricidad marcando incrementos relevantes.
Poder adquisitivo
Con este telón de fondo seguirán costando los márgenes porque como es sabido, aunque la facturación progrese favorablemente, el coste operativo sube también y no siempre es trasladable al precio final sin dañar volumen. Y, especialmente, debemos considerar la creciente tensión en costes laborales que se expresa por la necesidad de mejorar salarios. Eso merecería un capítulo aparte, porque la tensión de alzas salariales proviene de la pérdida de poder adquisitivo de las familias por el incremento de precios generales. Es decir, el sector sufre una doble presión de precios en la necesidad de aumentar salarios para adecuar el nivel de vida de los trabajadores.
En ese sentido, además, el análisis de las tendencias de consumo advierte de la contención de la demanda nacional, un mayor control del gasto y la reducción del ticket medio que se ha expresado en el tercer trimestre en que el poder adquisitivo retrocedió. Esto también expresa esa perspectiva de moderación del crecimiento que se visualiza.
Retos y oportunidades 2026: margen, regulación, talento y eficiencia. Inclinando la balanza
En este escenario, la gestión operativa será clave, y con ello, asumir los retos para materializar las oportunidades. El foco en la optimización de costes será clave para mejorar la rentabilidad; materias primas, energía, productividad y eficiencia en la estructura de personal serán determinantes para destensar márgenes.
La demanda será más selectiva por la contención de gasto y consumo, con lo que habrá que trabajar más el valor añadido de la experiencia de los clientes. Ahí las oportunidades son casi infinitas. La innovación y adaptación de formatos, cartas y esa experiencia, apostando por la sostenibilidad pueden permitir también orientarse como ventajas tanto de mercado como de costes.
El talento, la gestión del capital humano seguirá siendo un escollo como hasta ahora. No hay cambios en las políticas de empleo que apunten a que se mejore a corto plazo. Por ello, además de atraer, la clave estará en retener y moderar la rotación.
Digitalización
La inversión en digitalización para realizar previsiones, optimizar las compras, controlar las mermas o hacer proyecciones de ingresos ayuda a todo ello. La perspectiva innovadora para la eficiencia de los servicios es una apuesta que permite convertir retos en oportunidades y diferenciación. La eficiencia operativa y profesionalización, estandarizando procesos, midiendo productividades, mejorando la gestión del tiempo ayudará a enfocar mejor el año a los que las utilicen.
Aunque tengamos la prórroga del Verifactu, la presión fiscal y la sobrerregulación seguirán persiguiendo al sector y a la actividad económica en general. En este sentido, la digitalización será determinante también, así como una buena planificación fiscal.
Este año 2026 ofrece una perspectiva buena de crecimiento moderado. Pero precisamente por ser un crecimiento menos generoso, el éxito se decidirá en la capacidad de gestionar costes sin perder propuesta de valor, elevar productividad y diferenciar la experiencia, porque la previsión será que vender más ya no garantiza ganar más, y con ello, el reto es crecer con margen.
















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