palo verde

Hace cinco años que Palo Verde empezó su andadura en la ciudad condal. El turismo gastronómico avanza gracias a restaurantes como este, centrado en el producto, en la brasa, en la técnica y en una carta renovada cada semana. Palo Verde forma parte de la guía Slow Food 2025, si bien ya estaba en esta guía desde hace algunos años.

El restaurante es el proyecto de Ludwig Amiable, Daniel Luque y Andrés Bluth que tiene como base la presencia de la brasa (más concretamente, de la robata), en su proceso o finalización y una concepción del oficio artesanal, casi rústica, en la que el fuego obra la magia ancestral que lleva acompañando a la humanidad en el acto de cocinar y comer.

El producto es esencial, buscando ese sabor auténtico con platos de creación sin florituras. Van al grano y esto permite comer preparaciones que parecen realmente sencillas pero que tienen un trabajo importante detrás.

Ludwig Amiable es el chef de Palo Verde, francés, cocinero apasionado, busca el dinamismo en una carta corta, cambiando platos cada semana, aunque es consciente que hay hits que acompañan al proyecto desde sus inicios, y siguen tan populares y frescos como el primer día.

Fotos: Jordi Domènech

En su cocina y propuesta del local, puede verse su influencia francesa pero también catalana, junto a la precisión, salsas y algunas elaboraciones propias de la tradición del país vecino que tan bien combinan y resultan en el plato que llega al cliente a la mesa.

Los platos, como hemos destacado, van variando, pero podemos resaltar algunos que hacen gala de esta oda al producto y a la esencia auténtica que caracteriza la cocina de Palo Verde.

Es el caso de la sopita de cebolla, queso comté & trufa, la calabaza potimarron asada & vinagreta de ajo frito y avellana, el tartar de pato & chips de tupinambo, el maitake brasa & ñoquis al limón, la oreja de cerdo brasa & vinagreta de mostaza, el guisante del maresme, beurre blanc & perol brasa, el rape brasa, suquet & mejillón o las albóndigas de vaca, ricotta casera & col picuda.

En el local trabajan también los maridajes, y el sumiller Daniel Luque escoge muy bien los vinos naturales que acompañan a cada plato. Es el caso de ú, j. bernet, xarel.lo, penedès, España; adda, n. renom, parellada, penedès, o el roxytocine, la tri frontoj, muscat petit grain, languedoc, de Francia.

Fotos: Jordi Domènech

Respecto a la guía Slow Food 2025, Andrés Bluth, co-propietario y diseñador industrial de renombre en sala, nos comenta que, “siempre está bien pertenecer a esta guía, esto quiere decir que se reconoce la sostenibilidad del local. Al final, se hace una tarea divulgativa de todo lo que van haciendo en la guía. Por ejemplo, ahora han empezaron a trabajar también con escuelas, para una mejor formación y concienciación de lo verde también de pequeños. Cada año van evolucionando para reforzar el mensaje que quieren emitir”.