Chef

Ganar el concurso de la Mejor Croqueta de Jamón Ibérico Madrid Fusión Alimentos de España 2023 no es baladí, y más, en un país en donde “todos sabemos” que las mejores croquetas las hacen nuestras madres y abuelas. Seguramente, Juan Monteagudo -ganador de la última edición de este concurso patrocinado por Sánchez Romero Carvajal-, ha aprendido mucho de su madre y de su abuela para haber conseguido esta distinción. Sin embargo, el chef albaceteño le atribuye parte de su éxito a Miguel Carretero del Restaurante Santerra, compañero con el que había compartido fogones y de quien aprendió algunos trucos relevantes para su elaboración.

Lo que está claro es que la ascensión de este chef es imparable. Monteagudo es el único chef con estrella Michelin de Albacete (ciudad), la conseguida por su restaurante Ababol. Además es uno de los embajadores de Raíz Culinaria, la marca de gastronomía del Gobierno de Castilla-La Mancha, por defender los valores gastronómicos de la región y llevarlos a la excelencia, respetando la materia prima y poniendo de relieve no sólo el producto sino las técnicas autóctonas que han inspirado a otras cocinas a nivel internacional.

Y su trabajo se acaba de multiplicar, puesto que este marzo ha abierto La Bechamel, una gastrotaberna consagrada a su emblemática croqueta de jamón, y con una carta que aspira a ‘globalizar La Mancha’ con influencias del mundo.

Antes de empezar, miremos un poco hacia atrás. Cuéntanos tus inicios en la cocina.

J.M. Pues comencé a estudiar en la ESHA en Bilbao, en 2011 y ahí ya sentí que era mi sitio. Y no me había equivocado. Pasé por distintas cocinas, algunas de ellas trabajando gratis en pos de obtener más conocimiento, mejorar el currículum y acceder a mejores cocinas… También estuve en Londres, en uno de los mejores caterings del mundo, en Madrid… Y si me preguntas en los restaurantes en los que he estado trabajando te diría que en demasiados (bromea). He estado con Eneko Atxa ***, Álvaro Garrido *, Zarate*, Aizian cuando consiguió la estrella, Manolo de la Osa, Santerra, Membibre… Siempre buscando sitios que apuestan por el producto y el territorio.

¿A quién consideras tu maestro culinariamente hablando?

J.M. No sabría decantarme por uno en concreto. Al final soy una persona difícil de influir y muy cabezón, pero tengo un poco de todos los maestros con los que he estado y cada uno ha aportado su granito de arena, para poder ser el cocinero que hoy soy.

¿Cómo influye el origen francés de tu padre en tu cocina?

J.M. Pues influye en la búsqueda constante de la excelencia, en ese amor que siento por el producto local y el valor que tiene, tanto tangible como intangible…

¿Cómo te defines como chef?

J.M. Bueno, digamos que soy más cocinero que chef. Soy más cercano a ese trabajo diario y artesano, que el del reconocimiento.

¿Qué supone para ti ser el único restaurante de Albacete con Estrella Michelin?

J.M. Supone una gran responsabilidad, ya que somos la imagen de esta ciudad y tenemos que cuidarla, así como demostrar que estamos preparados para ser una de las mejores capitales gastronómicas del país. También es una labor de la gente de la ciudad, el cuidar este reconocimiento, puesto que es una herramienta para su crecimiento.

Ganar el premio a la Mejor Croqueta ¿supone más responsabilidad y más presión? Porque ahora no puedes fallar…

J.M. Sí, supone más responsabilidad y presión, pero es algo a lo que estamos acostumbrados y con lo que convivimos ¡sin problema!

Las croquetas de cocido de Casa Paco

Cuál es la mejor croqueta que tú has comido nunca (que no sea la tuya)?

J.M. Las croquetas de cocido de Casa Paco, en Albacete, ya cerrado. Las comía de niño y no puedo olvidarlas ni replicar su sabor y eso que lo he intentado infinidad de veces.

¿El secreto de una buena croqueta?

J.M. Buen producto y cuidar los detalles, como la cremosidad de la bechamel y trabajarla con mucho cuidado.

Poco después de abrir Ababol, llega La Bechamel. Y llega en un momento dulce de tu carrera. ¿Lo tenías ya planificado? ¿Lo abres solo o con ayuda de inversores?

J.M. Pues siempre he querido tener un gastrobar en el que hacer cosas más informales. A mí me encantan las barras y poder tapear cosas de calidad, aunque sea una gilda o un torrezno. Con el concurso de la croqueta tuve la excusa perfecta para lanzarme en solitario a abrir otro negocio. Y ya van dos, sin inversores, a base de préstamos con los bancos e hipotecando mi futuro.

¿Cómo vas a compatibilizar tu labor en Ababol? ¿Te encontraremos más en uno que en otro?

J.M. La verdad, por lo pronto, lo estoy compatibilizando muy bien. Estoy más en Ababol que en La Bechamel, ya que la gente viene desde todos los rincones del mundo a comer en Ababol gracias a la estrella Michelin, y tengo que estar para atender a estos comensales y por lo menos, agradecerles el viaje hasta mi casa. Todo esto es posible, gracias a un equipo sólido que tenemos en la empresa, joven y con ganas de crecer, que estamos intentando ampliar y resulta imposible encontrar más personal cualificado.

Uno de nuestros pilares es la sostenibilidad

En Ababol prácticamente todo el producto procede de las fincas de la familia, y del entorno, en La Bechamel, ¿también optarán por el producto de proximidad?

J.M. Pues uno de nuestros pilares es la proximidad, apostamos por el autoabastecimiento porque podemos permitírnoslo, y aun así nos basamos en pequeños productores de la zona, a los que dar luz y a los que podamos ayudar a tener una buena vida. En La Bechamel usamos algún producto de nuestras fincas, pero aquí ya nos permitimos más licencias a la hora de cocinar y utilizamos otros productos de otros orígenes para que los comensales tengan una alternativa distinta.

¿Qué opinas de la restauración sostenible? ¿Son tus restaurantes sostenibles?

J.M. Creo que la restauración sostenible es una obligación y es como debería de ser nuestro sector. Ya era así hace décadas, incluso siglos, tiempos en los que se aprovechaba todo el producto y no había casi descartes o mermas.

Ser sostenible tampoco es solo utilizar producto verde o reducir la huella de carbono, que aquí lo hacemos y estamos concienciados, usando energías renovables en las fincas, el cuidado de las huertas y del ganado, de formas tradicionales y como he dicho, con energía renovable para su funcionamiento. También es ser sostenible cuidar al equipo humano que tienes en el restaurante, respetando sus contratos y condiciones, evitando que excedan las horas acordadas, evitando sobrecargas de trabajo, que puedan conciliar la vida personal y la laboral y tengan un sueldo digno. Creo que esas cosas habría que mirarlas y ver si el sistema es sostenible y funciona, porque no puede funcionar tu restaurante a costa de la precariedad de otros.

En Albacete se puede hacer cocina de estrella, y ¿de dos estrellas? Planes futuros.

J.M. Por lo pronto parece que sí se puede, pero, ¿qué es la cocina de estrella? Bajo mi criterio existe la buena y la mala gastronomía, que parte desde una cafetería con tostadas hasta un catering o un tres estrellas Michelin, entonces, una vez tenemos esta base, te respondo que sí, que Albacete está preparada para la buena gastronomía.

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Joseba Cruz es de esos chefs singulares, ajeno a las modas, atrevido, transgresor, auténtico. “Creador de ecosistemas culinarios exclusivos” como le gusta autodefinirse, trabajó en cocinas triestrelladas como la de Can Fabes y pasó por el Motel de Figueres, pero ha preferido “la libertad” para seguir su andadura. Así, el conocido como “chef nómada cocina” sin las imposiciones de un local físico fijo, se traslada para ofrecer la cocina más arraigada posible al territorio y al producto de la tierra. 

 

Su particular cocina-restaurante itinerante, Le Clandestin, hay que buscarla en la comarca catalana del Bages, pero es solo el campamento base de Joseba Cruz. Porque este chef atípico tan pronto cocina en un prado, en medio de un bosque o en un refugio de montaña a 2.200 metros de altitud.

 

Su vieja camioneta le sirve para trasladar sus ollas, cuchillos, cucharas y todo el mobiliario necesario para servir a unos comensales que se dejan sorprender horas antes por la ubicación. Una experiencia solo para amantes de la aventura, con muy buen paladar. Y es que, a Joseba Cruz lo que más le seduce es salir de las cuatro paredes de un local convencional, plantarse en el bosque y cocinar, elaborar platos y creaciones de acuerdo con el entorno. Una inspiración, creatividad y un amor y respeto por el producto que le valió en 2021 el Premi al Cuiner Sostenible y el del Plato Favorito de los Catalanes, otorgados en el Gastronomic Forum Barcelona de aquella edición. 

 

Entre sus viajes, idas y venidas, el chef se deja caer -aunque no en muchas ocasiones- por certámenes culinarios, encuentros gastronómicos profesionales en los que puede compartir su filosofía de vida y de trabajo, y en donde puede mostrar su forma de entender la cocina. Así fue en la última edición de GastroMar L’Ampolla, un evento anual creado para ensalzar la cocina marinera, especialmente aquella de especies poco conocidas y usadas en la restauración.

Joseba, eres el chef sin restaurante, el chef nómada. ¿Dónde podemos encontrarte para probar tu cocina?

JC. Bueno, estamos siempre entre el Bages y el Berguedà. El cliente reserva y 24 horas antes le damos la ubicación. Así que no es tan complicado ubicarnos, pero sí siempre impredecible.

¿Qué es Le Clandestin?

JC. Le Clandestin es un proyecto personal donde damos valor al territorio, el lugar donde montamos y al productor o artesanos. Por el ritmo de vida que llevamos en la actualidad, hay oficios que se pierden y nosotros queríamos ponerlos en valor. Trabajar con ellos y sus productos en Le Clandestin es nuestra forma de apoyarlos.

¿Cuándo decidiste esta forma de ofrecer tu cocina?

JC. Hará unos 5 años que empezamos esta aventura, pero llevaba unos cuantos años pensando en cómo poder aportar de otro punto de vista la alta gastronomía. Era una idea que siempre me ha rondado por la cabeza. Además, yo, como me he criado con mis abuelos y bisabuelo, ya de niño aprendí mucho del campo, de los animales… siempre he estado rodeado del producto, la tierra y la cocina. Además, también siempre cuento que de niño me iba con mi primo, que vivía en Francia, a pescar. Yo le veía que él pescaba y luego volvíamos a casa y comíamos lo que había pescado. Yo siempre pensaba que quería ser como él. El círculo cerrado.

¿Por qué no un lugar fijo?

JC. Porque pienso que hay que transportar al cliente al lugar in situ donde la experiencia es total.

La diferencia

¿Qué hay de malo y qué hay de bueno ser nómada?

JC. Empezando por lo malo, podría decirse que cada vez que cambias es una inversión, cada lugar requiere cosas nuevas y sobre todo lo más pesado son los traslados… Es lo que más cansa física y psicológicamente.

 

Lo bueno de ser un chef nómada es que siempre es diferente y te provoca sensaciones siempre diferentes y eso aporta mucha creatividad. Como chef nunca te quedas estancado.

¿Cuál es el lugar más “raro” donde has cocinado? ¿Y el que más te haya sorprendido (y por qué lo hizo)? ¿Y el que más te ha inspirado?

JC. El más raro dentro de una cueva. Fue rarísimo cocianr allí. El que más me ha sorprendido fue en el Refugio de Ventosa i Calvell a 2.200 metros. Solo se puede llegar a pie, tras unas dos horas y media de caminata, pero una vez llegamos allí me sorprendió tantísimo las vistas panorámicas que había allí. De hecho, hubo gente para esa comida qué cogió un avión desde otros países para venir expresamente. Aquella experiencia la recuerdo muy gratamente, por todo, y por la actitud de todo el mundo… El reparto que había para hacer el menú ejemplo a base de rana, setas, truchas, venado, hierbas, flores, etc.  Y el que más me inspiró, creo que todos los lugares te hacen inspirar cada uno a su manera. Cada uno tiene su magia, así que no puedo decidirme solo por uno (ríe).

¿Alguna vez te has quedado sin ideas allá donde has ido a cocinar?

JC. De momento no. Sí es verdad que hay sitios que cuesta más enlazar cosas por el reparto de ingredientes, y también la estación, la época del año, marca mucho que sea más fluido o no el servicio.

Tus comensales, ¿tienen que ser tan nómadas como tú? ¿Cuál es el perfil de tus clientes?

JC. Más o menos… Pero lo mágico es que aunque hayas venido a casa, cuando después vuelves a venir, el escenario cambia totalmente. Estamos compartiendo sensaciones nuevas y eso me gusta mucho.

 

El perfil de cliente es variado, mucho. Si el cliente que viene es de mente abierta y con ganas de comer bien, para él o ella será una experiencia absolutamente diferente.

Qué es ser sostenible

En 2021 te llevaste el galardón “Cuiner 2021” y el de “Cuiner més sostenible” ¿Qué es para ti ser sostenible (como restaurador, y chef)?

JC. Para mí ser un cocinero sostenible es dar valor y poder divulgar lo que hago. Lo sostenible es aquello que pueda perdurar en el tiempo con el menos impacto posible en la naturaleza.

¿Crees que hoy día hay mucho restaurante que se cuelga la etiqueta de “sostenible” sin serlo?

JC. Yo creo que sí, pero cada uno hace lo que puede o lo que quiere.

¿Crees que las distinciones servirían de algo para poder agrupar a los que realmente hacéis cocina sostenible?

JC. Sí y no. El sí es porque las distinciones sirven para ayudar a quien realmente lo hace y se lo cree y dan un plus tanto al restaurante como a la persona para seguir haciéndolo. El “no” es cuando se prioriza para hacer negocio.

Eventos y showcookings

Recientemente has participado en el certamen GastroMar, donde se ha ensalzado no solo una cocina más sostenible, sino aquella que aprovecha especies marinas poco conocidas y, por tanto, más sostenibles. ¿Qué opinas de este tipo de eventos, y de GastroMar, en concreto?

JC. Me parece perfecto que se dé valor a estos eventos para poder divulgar y poder saber que hay personas que se preocupan por impulsar una alimentación saludable y sostenible, y buscar sistemas para intentar cambiar el ciclo de la naturaleza. Es el caso de GastroMar. Compartí escenario con un sistema de acuaponia donde con este sistema le damos aire a la tierra y al mar. ¡Me parece genial!

¿Te ves en el futuro en un restaurante estable? ¿Cómo debería ser ese restaurante?

JC. Pues no lo sé, porque, de momento, me divierte esto, pero sí que sé que el restaurante sería diferente a lo establecido, y que tendría con unas bases muy marcadas.

¿Cuáles son tus próximos retos?

JC. Me gustaría poder grabar todo lo que hacemos para darle más visibilidad y concienciar a la gente de cómo estamos y hacia dónde vamos.

Joseba Cruz
Joseba Cruz
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Si hay alguien que defienda de la mejor manera la cocina verde, éste es Xavier Pellicer. El discípulo de Santi Santamaría es hoy maestro de la corriente más arraigada a los productos vegetales. No en vano, Xavier Pellicer ostenta el título de “intocable” para la prestigiosa We’re Smart Green Guide, premio que se da a los cocineros que pasan dos años en el número uno de la lista.  

 

Xavier Pellicer siempre ha estado ligado a los fogones. De madre francesa, su infancia está salpimentada por los sabores y recetas de su tata andaluza. A los 13 años ya supo que su vida estaría ligada a la gastronomía. Aprendió y trabajó junto a los grandes, como Arzak o Jacques Maximin. Pero fueron los ocho años que pasó junto a Santi Santamaría en El Racó de Can Fabes lo que le marcó para siempre. Tras ese periplo, se independizó como chef para hacerse cargo del ABaC Restaurant & Hotel (el ubicado en el Borne barcelonés), donde consiguió dos estrellas y del que salió intempestivamente para volver junto al maestro de Sant Celoni, esta vez como socio. Esa vuelta, sin embargo, le guardaba una inesperada y nunca deseada sorpresa: a los seis meses, Santamaría falleció inesperadamente, por lo que Pellicer tuvo que hacerse cargo de todo el imperio gastronómico. Y lo hizo excelentemente, durante dos años, manteniendo las dos estrellas, pero al negocio le faltaba el alma páter, "era inviable", pasar página.  

 

El giro y un fortuito encuentro con un gurú del ayurveda, le llevó a enfocándose ya en una cocina vegetal, ecológica, vegana, ovoláctea y sostenible. Lo hizo en Céleri, donde volvió a ganarse el favor de la Michelin, obteniendo una estrella para un concepto por aquel entonces transgresor, como era el de la voicna vegetariana. Aquella aventura saludable le reportó el primer premio de la Green Guide, como Mejor Cocinero de Verduras.

  

Su inmersión en la filosofía ayurvédica le cambió a él -y a su cocina- para siempre. En un nuevo negocio homónimo, esta vez emprendido junto a su esposa Mercè, Xavier Pellicer ha hallado la horma de su zapato.  "Somos lo que comemos. Comer sano puede ser muy placentero", es lo que descubre y lo que desde hace años en su casa. Una forma de pensar, de vivir y de trabajar que le ha valido para El Menjador (el reservado de Xavier Pellicer) ser elegido Mejor Restaurante del Mundo de Verduras por la We’re Smart Green Guide en su edición 2019 y 2020. 

 

El chef, actualmente, se deja ver poco por showcookings y eventos gastronómicos, por ello, encontrarlo en la pasada edición de GastroMar l’Ampolla fue un auténtico lujo.  

Xavier, es complicado verte en eventos, perote has subido” al escenario de GastroMar l’Ampolla. ¿Con qué propuesta

XP. Mi intención ha sido asociar el mundo vegetal al marino, y lo he hecho a través de las algas. He hecho un coulant de algas, demostrando que se puede adaptar un plato tan popular, y de la cocina dulce como es el coulant, a los ingredientes marinos y vegetales, como son las algas. Nosotros interpretamos el mundo vegetal a través del marino, y lo hacemos de esta forma. 

Estas jornadas apuestan claramente por dar voz a los cocineros que apostáis por la sostenibilidad, y por una manera diferente de cocinar, de haceralta cocina”. Tú, desde hace tiempo has dirigido tu cocina hacia estos terrenos, practicando una cocina vegetal y más sostenible ¿Qué es lo que hizo virar tu camino hacia “lo verde”?

XP. En la vida todos pasamos por procesos vitales, por cambios de formas de pensar y de conciencia, y yo, después del fallecimiento de Santi Santamaría tuve la necesidad de reconectar con otras formas de pensar y tuve la oportunidad y la suerte de estudiar primero, Agricultura biodinámica y después Nutrición Ayurveda y de ahí fue todo rodado. Fue un cambio de vida, de forma de pensar. No he querido subirme a ningún carro ni apostar por una moda, o por querer gustar, fue una apuesta personal.  

“Hay que ser valientes y salir de la zona de confort”

Aseguras que “el ​​futuro del sector pasa por una cocina más consciente y más equilibrada con la naturaleza para hacer una gastronomía de más calidad”. ¿Pero esto es posible para todos? Porque algunos chefs aseguran que es imposible haceralta cocina” “sostenible”. 

XP. Está claro que la cocina tiene que ser más consciente y más equilibrada con el entorno y con la naturaleza. Y yo creo que debería ser posible para todos. Nosotros somos una clara demostración de que se puede hacer alta cocina siendo súper sostenibles. Ahí donde uno quiere llegar cuando se lo plantea, lo consigue. Por eso, , rotundamente, es posible y hay que ser valientes, porque el mundo es para los valientes. El que asegure que no es posible, es porque no quiere salir de su área de confort

Es más, tu restaurante está ubicado en el centro de una gran ciudad, como Barcelona. ¿Cómo consigues ingredientessosteniblesen un entorno urbanita? 

XP. , está claro. Estamos en el centro de Barcelona, pero tenemos la suerte de que a pocos kilómetros de allí, en el Prat de Llobregat, Sant Boi, Viladecans, en todo el Baix Llobregat, y por el otro lado, en el Marresme, hay cultivos y muchos de ellos son ecológicos, donde trabajan el producto vegetal genial. Y este es nuestro objetivo: acercar todo este producto vegetal que se cultiva tan cerca de la ciudad a nuestros comensales, como si fuera nuestro huerto propio.  

¿Cómo aplicas la filosofía oriental y el ayurveda a tu cocina?

XP. Todo es conocimiento. Desde la base más generalista de estas dos filosofías miramos de aplicarlo a la cocina para que las comidas sean fabulosas, pero con digestiones saludables, fáciles. Es aplicar mucho sentido común a la hora de combinar los alimentos y de cocinarlos

¿Qué te inspira ahora para diseñar tus platos?

XP. Me inspira la espontaneidad, me inspira ir al campo a ver cómo están las plantas, las frutas y verduras, me inspira hablar con la gente, ir fuera a comer, buscar en el fondo de mi cerebro esas memorias de sabores de mi infancia… La inspiración es sobre todo algo no programable, es pura intuición que muchas veces se da en circunstancias que ni te lo esperas

La Michelin se resiste

Tu establecimiento, tu cocina, ha sido distinguida con premios como el Mejor Restaurante de Verduras del Mundo, por la We’re Smart Green Guide, de hecho, eres chef Plant-based Untouchable, un título que solo se otorga a un chef que haya encabezado la lista mundial de We’re Smart TOP100 durante al menos dos años. Sin embargo, la Michelin sigue pasando de largo. ¿Crees que la cocina vegetal no enamora a la guía roja? (aunque con Céleri la conseguiste).  

XP. , es cierto. Con Céleri conseguimos la estrella y ahora habría que preguntarles a los de la guía por qué ahora no somos merecedores de esa estrella Michelin, pero creo que lo mejor es que tenemos muchas estrellas que se sientan cada día en las mesas de nuestro restaurante y nos dan la razón de lo que estamos haciendo, que es una cocina consciente, llena de equilibrio, de productos de temporada, ecológico y creo que técnicamente bien ejecutada. Por eso, creo que deberíamos preguntarles a ellos por qué no consideran que nuestro restaurante pueda tener una estrella

Miremos un poco atrás, ahora. ¿Echas de menos algo de tu pasado, de los otros restaurantes por los que pasaste desde tus inicios?

XP. Creo que el pasado está para tener una cierta memoria, pero yo no miro hacia atrás. Yo prefiero centrarme en el instante actual y mirar hacia delante. Lo que ya ha acontecido no lo podemos cambiar. Hice muchas cosas buenas, que son con las que me quedo, también hice cosas menos buenas. Pero no tengo tiempo de mirar atrás, estoy totalmente enfocado en el presente y en el futuro

¿Te arrepientes de algo de tu pasado como chef? (Siempre has reconocido que eras un líder muy duro, en las formas)

XP. No me arrepiento de nada de mi pasado porque he sido capaz de evolucionar y de cambiar. Y este giro tan drástico que di de la manera de entender, de negociar y de dirigir mi cocina hace que hoy en día esté súper orgulloso. Lo único que pienso es por qué no lo hice antes. 

¿Qué asignatura tienes todavía pendiente?

XP. Seguir siendo así de honesto y trabajar con la misma calidad, mantener la exigencia del producto, la nobleza en la técnica y seguir ofreciendo cosas que gusten a la gente. Porque yo creo que el mejor regalo a un cocinero es que tu cocina guste. 

¿Cuál es el consejo que ahora le darías ahora a un pupilo?

XP. Que sea honesto y que se marque retos pequeños para ir evolucionando

¿Cómo te ves en 10 o en 20 años (profesionalmente hablando)?

XP. Espero poder seguir en activo porque me gusta cocinar y me gusta hacer feliz a la gente con lo que cocino. Mientras el cuerpo aguante, para delante, que nos queda mucho recorrido

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Sílvia Anglada se autodefine como “una cocinera en aprendizaje constante” y eso que bien podría ser ella la que enseñara. No en vano, es pionera de la cocina Km0 y slow food en su tierra, Menorca.  

 

Tuvo el honor de estudiar en la primera promoción de la Escuela Hofmann en Barcelona. Allí conoció a su compañero de viaje, Toni Tarragó, con quien abrió -ya en su casa- su restaurante Es Tast de Na Sílvia, un auténtico estandarte de la cocina sostenible y de las prácticas respetuosas con el medio ambiente.

 

Desde hace más de dos décadas, se dedica a recuperar recetas tradicionales, razas autóctonas, variedades locales y revalorizar lo olvidado, y todo ello, trabajando para la reducción de residuos y del malbaratamiento alimentario, sin plásticos ni alimentos procesados. De hecho, el amor por su tierra, Menorca, ha sido el principal motor que le ha impulsado a obtener las certificaciones como restaurante Km0 Slow Food (el único en Baleares), la certificación de Menorca Reserva de la Biosfera, y la certificación de 4 estrellas como restaurante Plastic Free Balears. Y es que, su empeño por conseguir una isla (y un planeta) más sostenible, su filosofía de economía circular, ya que el 90% de los productos que usa en su cocina provienen de Menorca, la convierten en la punta de lanza de la sostenibilidad gastronómica.  

 

La chef, en su voluntad de expandir su forma de cocinar y su filosofía de vida, participa en eventos gastronómicos, como la 3a edición de Gastromar l’Ampolla, celebrado en este marzo, y donde defendió la cocina marinera basada en los pescados de Lonja.   

Sílvia, ¿qué es para ti la sostenibilidad en la cocina?

SA. Lo sostenible empieza por lo que tenemos a mano, por los alimentos que elegimos, de los que podemos aprovechar todo o prácticamente todo. Solo tenemos que mirar atrás, a nuestras abuelas que cocinaban con productos básicos y sacaban provecho de todo. La cocina del aprovechamiento también nos permite agudizar nuestras imaginación, porque así pensamos en nuevas elaboraciones y nuevas formas de aprovechamiento de los alimentos. Por eso, siempre remarco que la sostenibilidad y el no malbaratamiento van de la mano. No compremos más de lo que usaremos. Ahora hay como la tendencia a llenar nuestras neveras a rebosar, sin pensar si realmente necesitamos todo lo que compramos. Y acabamos tirando mucha comida. Si tenemos menos, agudizamos más la imaginación y pueden salir platos realmente deliciosos.

¿Es realmente posible ser sostenible en la restauración, cuando hablamos de dar de comer a tanta gente?

SA. Claro, claro que se puede, pero de otra manera. La prueba es que hay muchísimos restaurantes slow food en grandes ciudades. Solo hay que creérselo y salir de la zona de confort. Por ejemplo, nosotros trabajamos con más de 30 proveedores. Es mucho más fácil tener 3 o 4 proveedores que te lo traigan todo, pero eso no es sostenible. Optar por seleccionar cada producto buscando la máxima calidad es salir de la zona de confort. Hay que saber buscar y mantener relación con los elaboradores y productores, con los payeses, los pescadores… Y sobre todo, hay que optar por cartas con menos carne y menos pescado.
Silvia Anglada en su restaurante
Silvia Anglada en su restaurante

Creérselo y quererlo

¿Qué ha de tener lo imprescindible- un restaurante para serlo, para ser sostenible?

SA. El o la chef tiene que creérselo. Para tener un restaurante sostenible se tiene que sentir, se tiene que querer realmente, y si lo sientes, si lo quieres, si es tu manera de pensar, es fácil. Pero si es algo impuesto, forzado, no funcionará. En Menorca tenemos la suerte de conocer a los payeses, de conocer cada producto, de saber lo que hacen, cómo lo hacen, y así sabemos elegir cada producto, cada proveedor. Para tener un restaurante sostenible, cocina y productores tienen que ir de la mano. Por eso, en nuestro restaurante todos los platos tienen nombre y apellido. En la carta explicamos de dónde procede cada ingrediente, porque eso pone en valor también la labor de los campesinos, y pone en valor el plato, en sí. Porque el mérito de hacer una cocina sostenible empieza en el campo, con el payés. Ellos tienen que optar por la agricultura ecológica, sostenible, sin invernaderos… Por ejemplo, con el sol, como dice Xavier Pellicer, “el alimento recibe la primera cocción”.

El Mediterráneo, ¿sigue teniendo futuro la cocina marinera?

SA. No. Claramente, no. Si no se hace algo radical, nos quedaremos sin Mediterráneo, sin productos del mar. Yo recuerdo cuando era niña que buceaba por las costas de Menorca y el mar estaba llenísimo de peces… Ahora, no encuentras nada. Nos estamos cargando la biodiversidad marina del Mediterráneo y nos quedaremos sin pescado de lonja, no podremos hacer cocina marinera en el futuro si no hacemos algo ya.

 

Nosotros, por ejemplo, en nuestro restaurante ya nos planteamos desde hace tiempo eliminar el pescado de la carta, porque nos cuesta más conseguir pescado de costa que conseguir personal. Las barcas de pesca prefieren dedicarse a la navegación recreativa porque les sale más a cuenta. Eso, sumado a la sobreexplotación, y al maltrato de nuestras costas está haciendo que nuestras especies marinas se estén extinguiendo. Lo que está claro es que no es normal que todo el mundo quiera comer carne y pescado cada día. Eso no es sostenible. Debería haber un control, debería también haber un control en la pesca, y no intentar ofrecer siempre todo a todos. Somos muchos para comer y es imposible abastecer todos los restaurantes de Menorca con el pescado de Menorca.

Tu restaurante cuenta con diversas certificaciones, entre ellas Km9 Slow Food ¿Sirven para algo las certificaciones? ¿Se podría hacer más?

SA. Yo soy una ferviente defensora de las certificaciones, pero de las que realmente sirven, las que vigilan, las que controlan que realmente quien la tiene cumple con unos requisitos. Porque las certificaciones son un sello de garantía de cara al cliente. Y sí, claramente son necesarias más, pero reales, que realmente vigilen.
Silvia Anglada y Toni Tarrago, en Es Tast de Na Sílvia (Menorca)
Silvia Anglada y Toni Tarrago, en Es Tast de Na Sílvia (Menorca)

Un restaurante zero plastics

También cuentas con la Plastic Free Balears. ¿Cómo lo llevas a la práctica?

SA. Bueno, intentamos no tener nada de plástico de un solo uso. No tenemos, por ejemplo, envases para que el cliente se lleve lo que sobra de su plato. Avisamos que si lo desean deben traer su recipiente para hacer take away, porque incluso los recipientes de cartón llevan una fina película de plástico, incluso los envases de pasta de arroz o de maíz se hacen con transgénicos. También estamos buscando un material para substituir el papel film, que tanto se usa en cocina y hemos conseguido un proveedor que hace hojas y lámina sde cera que con un poco de calor son moldeables. Y se pueden reutilizar infinitamente. Tenemos jamón a granel, en envases rellenables… Son pequeños gestos, que hacen mucho por el planeta. Y lo que conseguimos es reducir al máximo los desechos y la basura. En un servicio completo de 40 comensales (mediodía y noche), acabamos con un pequeño cubo de basura. Otros restaurantes similares, llenan furgonetas de residuos en un solo servicio. Esa es la diferencia.

¿Crees que hay camino de retorno?

SA. Claro. Hay muchas personas que creemos que es posible. Además, hay una nueva generación de valientes que apuestan por volver a los orígenes por volver a recuperar las tradiciones que eran menos agresivas con el planeta. Después hay entidades que están velando por todo ello. Por ejemplo, la Agroxerxa Menorca es un proyecto muy interesante, que nos pone en contacto con todos los elaboradores sostenibles. Y después, hay proyectos como Menorca European Region of Gastronomy que también apuesta por poner en valor esta unión entre agricultores sostenibles y cocineros…

Silvia, has participado en Gastromar, ¿qué significa para ti eventos como éste?

SA. Son muy importantes para dar visibilidad a la labor que realizamos los chefs, pero también para dar a conocer otras formas de trabajar. Aquí hemos tenido la oportunidad de explicar un poco lo que hacemos en nuestro restaurante, sin necesidad de que hayan venido a él. Además, ensalzar la importancia de la pesca sostenible, de la cocina marinera sostenible es muy importante.
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Fran López es de esos cocineros de estirpe, de los que llevan en la sangre el oficio y la profesión. Nacido en L’Aldea (Tarragona) en 1983, Fran representa la cuarta generación de restauradores, hoy, al frente de Villa Retiro Group, junto a su hermano Joaquim.

 

Criado entre fogones, no solo ha cultivado desde la cuna la pasión por la cocina, también la ha fomentado formándose y trabajando en grandes templos culinarios. Con tan solo 16 años, inició sus estudios en la Escuela de Cocina Hofmann de Barcelona, y a los 19 ya estaba en París, formándose y trabajando con Alain Ducasse en el Plaza Athénée.

 

De vuelta a España, y junto con su hermano Joaquim, abren en 2006 el Hotel Villa Retiro y dentro del hotel, el restaurante homónimo, en donde un jovencísimo Fran López se convierte en el cuarto chef más joven (tenía 25 años) en obtener su primera estrella Michelin. Era el año 2009, y desde entonces se mantiene entre los estrellados.

 

Años más tarde, en 2013, se enfrasca en la gestión y dirección del Celler Cooperativo de Pinell de Brai, conocido por todos como la Catedral del Vi. Pero ahí no queda eso. Su constante renovación en la cocina, y el éxito de su propuesta gastronómica, la traspasa a su servicio de eventos y de catering. Negocios que agrupan bajo el paraguas de Villa Retiro Group.

 

Ya en 2016, Fran sale de les Terres de l’Ebre, para “poner” un pedacito de su cocina arraigada a la tierra y al mar, en la ciudad condal. Con Xerta Restaurant (Hotel Ohla Eixample) vuelve a conseguir una estrella Michelin, que mantiene desde entonces. Una intensa trayectoria que sabe explicar y compartir en su otra vertiente profesional, la de profesor y director de La Escuela de Hostelería Villa Retiro.

Detalle de un plato de Fran López. Foto by Claudio Lanau
Detalle de un plato de Fran López. Foto by Claudio Lanau
Fran, cuarta generación de hosteleros y convertido en un referente de la cocina de autor en Tarragona, así como empresario de éxito,al frente de Villa Retiro Grup junto a tu hermano Joaquín. ¿Cuál es la fórmula del éxito?
FL. Trabajo, perseverancia y no perder nunca la ilusión y las ganas de avanzar.

En la actualidad, entre tu hermano y tú gestionáis el Hotel Restaurante Villa Retiro, Xerta Restaurant, Masia Pla dels Catalans, Escuela Villa Retiro, Modernista Celler i Catedral del Vi, Xerta Tapas Bar, Xerta Catering… ¿Veremos más ramas de este frondoso árbol empresarial y gastronómico este 2023?

FL. Este año sí. Seguiremos avanzando con los proyectos existentes. Y como gran novedad, hemos estrenado Castell Tallat, un espacio para eventos y banquetes en Cabra del Camp, la provincia de Tarragona. Es un lugar muy especial, rodeado de naturaleza y con modernas instalaciones, un lugar mágico para celebrar una experiencia única con una propuesta gastronómica hecha a medida.
Formador, chef, gestor, empresario… ¿Dónde te encuentras más a gusto, frente a los fogones, impartiendo clases, dirigiendo un catering de 200 personas, asesorando restaurantes…?
FL. Mi modo natural es en la cocina, allí es donde me siento más cómodo, sin duda alguna. Lo demás es complementario.
Como chef, ¿quién dirías que te ha marcado más profesionalmente?

FL. Mariano Gonzalvo, que hoy cocina en Lo Paller de Coc. Es uno de los cocineros que me ha marcado desde mis inicios. Fue mi profesor en la Escuela de Hostelería Hofmann y me marcó mucho.

Aunque ya nos parezca que pasó hace mucho, hace un año seguíamos arrastrando restricciones por la pandemia, una crisis que afectó especialmente a la hostelería. ¿Cuál fue lo peor vivido en aquella época y qué aprendisteis de la pandemia?
FL. Lo peor fue tener que tener el restaurante cerrado afrontando todos los pagos y sin poder hacer nada al respecto, porque la ley nos lo prohibía. Aprendí a gestionar un negocio con varias restricciones cambiantes, es decir con un cambio de realidad continuo.
Y tras la pandemia, la crisis de suministros, el alza de los precios. ¿Cómo lo habéis vivido en el Grupo Villa Retiro? ¿Qué negocio ha sido el más afectado?
FL. Nos hemos adaptado en cada momento a la situación que ha venido. Todos los negocios en general han sufrido aunque, sin duda, el peor momento lo vivimos durante el covid.
Fran López, en Villa Retiro.
Fran López, en Villa Retiro.

El gran problema del sector, el personal

¿Cómo auguras que será este 2023? A nivel de negocios de hostelería, pero también a nivel gastronómico.
FL. Creo que la gastronomía de nivel alto estará menos afectada por la crisis que la gastronomía de nivel medio-bajo. Pero sin lugar a dudas, este año el gran problema será el personal, encontrar equipo humano, más que la falta de trabajo.
Pero como formador en la Escuela Villa Retiro, están en contacto con futuros profesionales ¿Cómo ves a las nuevas generaciones?
FL. Creo que las nuevas generaciones tienen grandes oportunidades en nuestro sector, ya que ahora mismo hay una gran demanda de cocineros y personal de sala. Por ello, creo que a los jóvenes estudiantes de hostelería les resultará más fácil crecer profesionalmente. Dicho esto, también creo que la capacidad de sacrificio de las nuevas generaciones cada día es menor.
Hablando de futuro crecer profesionalmente, tú fuiste uno de los chefs más jóvenes en conseguir una estrella Michelin, que además has sabido conservar ¿La Michelin “te quiere”? ¿O cuál es la fórmula para mantenerse?
FL. La fórmula para mantenerse, como la fórmula del éxito que antes comentábamos, es la misma: trabajo, constancia y sensatez
¿Crees que la estrella Michelin os ha ayudado estos años o incluso os ha puesto más presión añadida?
FL. Creo que cuando nos dio la estrella Michelin la Guía nos puso en el mapa, ubicó Villa Retiro en el mapa gastronómico, y esto siempre es positivo.

Cocina gastronómica, producto y tradición

Dice la frase que “no hay dos sin tres” ¿Te gustaría una tercera estrella? ¿La buscas, la ansías?
FL. Nosotros trabajamos día a día para mejorar, para nuestros clientes y para nosotros mismos, sin pensar en más allá.
En una frase, ¿cómo te gusta definir tu cocina?

FL. Cocina gastronómica llevada desde la tradición y los productos de les Terres de l’Ebre.

Acaba la frase: “Mi cocina no sería la que es sin…

FL. Sin un territorio tan lleno de grandes productos y una educación gastronómica muy marcada.

Desde L’Aldea, a Barcelona, Ibiza… ¿Cuál es la “plaza” más difícil de torear?

FL. Cada zona tiene sus dificultades y no hay ninguna “plaza” fácil.

El cliente, el comensal, ¿también ha evolucionado estos años? ¿Cómo?
FL. El cliente tiene cada vez más oferta a su alcance, va a más sitios, con lo cual tiene más conocimiento gastronómico, por lo tanto, es más difícil sorprenderle.
Si pudieras elegir, en todos estos años como chef, ¿cuál es tu plato (creación) favorito?
FL. Son muchos los platos que me gustan. Es difícil escoger solo uno, pero por decir alguno, creo que me quedaría con un postre: “El Ficus”. Porque representa mucho a Villa Retiro y este árbol centenario dando cobijo a nuestro restaurante.
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¿Se puede hacer alta cocina con especies marinas poco comerciales? ¿Los restaurantes gastronómicos  pueden llevar a cabo una cocina sostenible y respetuosa con el mar Mediterráneo? Las respuestas a éstas y a otras preguntas sobre los frutos del mar, la sostenibilidad, la cocina marinera, la pesca y los productos de las Terres de l’Ebre las obtendremos este próximo marzo en las jornadas profesionales, gastronómicas y científicas GastroMar L’Ampolla. Del 12 al 14 de marzo, L’Ampolla (Tarragona) albergará la tercera edición de este evento organizado por el Ayuntamiento de l’Ampolla, Repicat Sc y la Fundació Alícia. Unas jornadas que “combinan perfectamente los conceptos de ‘cocina y ciencia’ con el Mediterráneo como principal hilo conductor”, en palabras de Lluís Bofill, de Repicat.  

Esta tercera edición, además, será una de las más “estrelladas”, pues se contará con los showcookings y demostraciones culinarias de los chefs Joan Roca, Jeroni Castell, Paco Pérez, Joel Castanyé, Nicolás de la Vega, Francesc Beltri, Joseba Cruz, Joan Capilla, Xavier Pellicer, Carlota Claver, y Silvia Anglada. Todos ellos y ellas depositarán sobre el escenario del GastroMar L’Ampolla toda la pasión que sienten por los productos que nos regala el mar -y la tierra-, la misma pasión que trasladan a suculentas elaboraciones culinarias en sus restaurantes El Celler de Can Roca***, Les Moles*, Miramar** i Enoteca**, La Boscana*, Slow and Low*, Le Clandestin, L’Algadir del Delta, Xavier Pellicer, La Gormanda y Es Tast de Na Silvia. Y todos, incluido el pastelero Oriol Rovira, que pondrá la guinda dulce del evento, demostrarán que se puede elaborar alta cocina con especies de mar poco conocidas, y poco comerciales. Especies marinas y vegetales que con técnica son elevadas a la categoría de platos de lujo.  

Ensalzar las especies marinas menos comerciales

“En esta edición -cuenta para Caternewsdigital Lluís Bofill- hemos incluido más contenido que demuestra cómo ser más sostenibles. Queremos poner en valor y ensalzar esas especies marinas -pescados, algas, etc.- menos conocidas y que, por tanto, su uso en la restauración nos hace ser más sostenibles. Especies, además, que demuestra la riqueza del mar Mediterrráneo, una riqueza que se puede perfectamente trasladar a las cocinas profesionales”. 

De hecho, GastroMar L’Ampolla pretende enseñar cómo las cocineras y cocineros trabajan en directo con los productos que la parte académica y científica defiende y promociona, por sus particularidades y posibilidades culinarias y gastronómicas mientras se debate sobre el presente y futuro de todo. 

Así, mientras que de un escenario de GastroMar saldrán aromas a ingredientes del mar cocinados, en el otro escenario se debatirán las particularidades de cada especie marina, así como otros temas vinculados al mar Mediterráneo, desde un punto de vista y análisis más científico y académico. Para ello, pasarán por GastroMar, Iris Triola, Carmina Ontiveros y Anna Bozano de la Asociación Catalana de Mujeres del Mar, para explicar su punto de vista como pescadora, armadora y cocinera y bióloga del mar, respectivamente. También la divulgadora Eli Bonfill, oceanógrafa de plancton.cat y la armadora Cristina Caparrós. Científicos del IRTA La Ràpita i Monells hablarán de gastronomía circular; mientras que el proyecto de valorización de especies del mar poco conocidas llegará de la mano de la Cátedra Océanos y Salud Humana de la Universitat de Girona. La parte más científica y divulgativa también vendrá de la mano de Joan Alginet del colectivo GALP Terres del Ebre/Mar de l’Ebre (Grupo de Acción Local Pesquero), y de Toni Massanés y el equipo de la Fundación Alícia, quienes ofrecerán una conferencia titulada “Alícia, 20 años haciendo investigación para que todos comamos mejor”. 

“GastroMar son unas jornadas que pretenden reunir en tres días gastronomía, biología, cultura y tradición culinaria, antropología, pesca sostenible, mujeres y hombres del mar, chefs de todos los perfiles cocinando en directo e interactuando con científicos y expertos”, añade Bofill. 

GastroMar, que se celebra este año en el Hotel Flamingo de l’Ampolla, se podrá seguir en directo vía streaming por el canal de youtube GastroEvents y por TV en el Canal Terres de l’Ebre. En todo caso, son jornadas abiertas a todos los públicos, y más especialmente a los estudiantes y profesionales de la cocina, que podrán intervenir e interactuar con los chefs y conferenciantes. 

GastroMar, pionero y referente en la cocina marinera

GastroMar es un acontecimiento referente y pionero en este género y perfil de actos. Nacidas ahora hace tres años, las jornadas gastronómicas fueron merecedoras del premio “Catalonia Hub Seafood 2022”, en la última edición de la feria internacional Seafood Expo Global & Seafood Processing Global. 

 

Sus objetivos principales es fomentar el uso y consumo de los productos marineros, especialmente los del Delta de l’Ebre, promocionar el pescado de lonja y de bajo coste, y debatir con científicos, biólogos y especialistas sobre estos productos, y temas como la alimentación responsable, la cocina de aprovechamiento, sostenible, saludable y familiar. Así como dar visibilidad y potenciar la cocina en directo y demostraciones por parte de chefs, cocineras y cocineros de todas partes, de elaboraciones de platos y recetas tradicionales recuperadas, modernas y vanguardistas, utilizando estos productos. De hecho, en estas jornadas gastronómicas se tratan temas relacionados con la cocina marinera y la cocina a bordo, pero también de la sostenibilidad del mar, y del valor que tienen especies de pescado de lonja menos conocidas por el consumidor, y poco habituales a las cartas de los restaurantes. 

Plato cocinado en GastroMar 2022.
Plato cocinado en GastroMar 2022.

En el verano de 2022, se convirtió en la noticia del momento en Barcelona. Toni Romero (Suculent) iba a devolverle la vida el mítico local de la Bodega 1900 de Albert Adrià, y reconvertirlo en Romería. La apertura se esperaba para el otoño del pasado año, con el apoyo del menor de los Adrià y Pace Gastro. Sin embargo, desde entonces el proyecto sigue “en la nevera” a la espera de ser resucitado. Así lo ha anunciado el propio chef a Caternewsdigital. El chef, que prefiere no ahondar en el tema, insiste que este nuevo año no augura grandes movimientos, más allá de las novedades que pueda ofrecer a sus comensales en las mesas de su restaurante del Raval.

 

En Suculent, Toni Romero sigue su camino en solitario, pero con buena ruta. Formado bajo la estela de elBulli, Romero también trabajó en I+D del restaurante Arzak, realizó un stage en Akelarre, y pasó por el tres estrellas valenciano Maison Pic. Una base culinaria con los más grandes, donde aprendió técnica, y su pasión por la cocina, la que demuestra en su establecimiento, donde ofrece sabores definidos y potentes, con un protagonismo de fondos de sabor puro y específicos de cada producto. Para este 2023 solo busca mejorar, mejorar y mejorar.

El chef Toni Romero en su restaurante (foto de Suculent)
El chef Toni Romero en su restaurante (foto de Suculent)

Mejorar, mejorar, mejorar

Con el proyecto de Romería “en la nevera”, para este 2023, ¿qué novedades tienes preparadas en Suculent?

TR. Estoy tratando de mejorar el confort en el local y en la cocina, a la vez que tratar de mejorar nuestra dinámica y experiencia en general hacia el cliente. Nuestra oferta sigue en el mismo rumbo: nos gustan los platos con sabor y que se identifiquen los sabores. Por ello, este año nos enfocaremos en seguir mejorando y puliendo detalles, y quizás ahora lo podemos hacer un poco más rápido. Y sobre Romería, solo puedo decir que el proyecto está “retrasado”.

¿Qué balance haces del 2022?
TR. En general, hago un balance positivo. Hemos cambiado el horario abriendo de lunes a viernes, estamos más asentados, hemos hecho pequeñas reformas en el local, y esperamos poder seguir mejorando, o al menos esa es nuestra filosofía.
¿Qué opinas de “la reinvención” y el camino que han optado algunos de los que cerraron recientemente, como por ejemplo, los locales de elBarri?
TR. La pandemia ha actuado como una baraja de cartas para algunos restauradores. Cada uno ha elegido su mejor forma de afrontar la situación según sus posibilidades y su forma de ver la pandemia. Ha sido muy duro, pero hay que quedarse con lo positivo: han surgido nuevos modelos de negocio, o en mi caso particularmente he aprendido a gestionar mejor el restaurante con menos mesas que antes.
Toni Romero en la puerta de Suculent (foto de Suculent)
Toni Romero en la puerta de Suculent (foto de Suculent)

Madrid versus Barcelona

La restauración en Barcelona ha cambiado mucho en los últimos años, y hay quienes miran a Madrid con envidia ¿Eres uno de ellos o eres de los que cree que Barcelona todavía lidera el sector?
TR. Aunque Barcelona no está en su mejor momento, es una ciudad que tiene grandísimos restaurantes donde disfrutar comiendo bien. La alta gastronomía en Barcelona está a un nivel altísimo, pese a que económicamente haya menos volumen de negocio. Personalmente, tampoco busco trabajar en un local que esté todo el día abierto y llenando con gran volumen. Aunque es atractivo económicamente, como puede ser el caso de algunos restaurantes de Madrid. Pero me gusta el alma y el trato más personal en un restaurante con menos volumen y con el equipo estable.
¿Te gustaría dar el salto a Madrid o a otra ciudad?
TR. Por un lado me gustaría, aunque por otro, es un reto que me da respeto, y ahora mismo si lo hiciera sería sin abandonar la casa madre, el Suculent.
En tus inicios fuiste de los chefs que prueba suerte en los concursos de cocina ¿Qué opinas de ellos?
TR. Fue una bonita época, donde aprendí a autoexigirme. Cuando estás estudiando, los concursos son muy motivadores. Pero ahora mismo prefiero enfocarme en el restaurante y dar lo mejor en él.

Torni Romero en 9 preguntas

¿Un maestro?

TR. De la escuela, Nacho Porcar. De restaurante, Oriol Castro y Eduard Xatruch.
¿Un referente gastronómico?
TR. Ferran y Albert Adrià.
¿Un restaurante que hayas descubierto últimamente y que te haya fascinado?
TR. Harada (en Kyoto) y Culler de Pau.
¿Un clásico imprescindible?
TR. ¿Sólo uno? Me quedo con Casa Marcial.
¿Un ingrediente fetiche?
TR. Muchos… La temporalidad nos brinda ir cambiando de ingredientes preferidos. Guisante del Maresme, trufa negra, colmenillas, erizo de mar, gamba roja, etc.
¿Un ingrediente que nunca incorporarías a tus propuestas culinarias?
TR. Es difícil, porque me gusta todo, aunque quizás no usaría fermentados poco frecuentes, que no estoy acostumbrado a comer, o texturas muy babosas, como la del Natto (soja fermentada).
¿Un vino que te haya cautivado?
TR. Mestres Clos Damiana 2007; Domaine Arlaud, Chambolle Musigny 2012; Viña Tondonia 1982.
¿Un comensal para el que te haya “emocionado” cocinar?
TR. Ferran Adrià y Joan Roca.
¿Un sueño de futuro profesional?
TR. Aportar mi granito de arena a la gastronomía de Barcelona, y hacer disfrutar siempre a nuestros clientes.
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Sergio Bastard es un chef inquieto, perfeccionista, enamorado de su trabajo, y un “apasionado” del producto y de la sostenibilidad. En Santander regenta uno de los mejores restaurantes cántabros (y españoles), la Casona del Judío, merecedor de una estrella Michelin (que este año ha renovado) y de una estrella verde (que ha logrado este 2022).

Catalán de nacimiento (Barcelona, 1974), vallisoletano de crianza, pero “cantábrico” y “atlántico” de corazón, Bastard es uno de los chefs con más proyección del país.

Forjado en la escuela de cocina de Luis Irizar al tiempo que estudiaba la licenciatura de Derecho, Bastard es inquieto y con mucha sensibilidad por nuestro medio ambiente. Dos cualidades que le han llevado a convertir su establecimiento en uno de los más sostenibles (su objetivo es que sea en breve 100% sostenible).

En el tiempo que no cocina, ni crea platos, no gestiona compras o personal, Sergio Bastard desarrolla nuevos proyectos, como el huerto de halófilas –plantas del litoral– que utiliza a posteriori en sus elaboraciones culinarias.

En paralelo, reforma los espacios del restaurante para ubicar placas solares y de cargadores para vehículos eléctricos, o avanza en el empleo de ozono en lugar de jabones tradicionales. El compromiso verde se plasma incluso en la sala, donde lucen por su ausencia los manteles de las mesas.

En 2021, conseguiste la primera estrella Michelin, y este año la guía te concede la estrella verde. ¿Qué significa para ti?

S. La verdad es que es emocionante porque se valora la sostenibilidad que nosotros llevamos a todo, desde el producto hasta la energía que usamos en el restaurante. Nos alegra que se ponga el foco en este aspecto, porque al final sabemos que es algo que se va a imponer, y la guía Michelin aquí demuestra que es una pionera.

 

Conseguir esta estrella verde ha sido fantástico, porque es un premio al esfuerzo que llevamos invirtiendo desde hace tanto tiempo. Y así seguiremos, con o sin premios, porque esa es la línea que queremos seguir. Trabajar con producto 100% local y contribuir a la economía circular.

De hecho, uno de los proyectos más llamativos que llevan a cabo en esa línea es su huerto de halófilas, plantado en su restaurante, ubicado a 200 metros del mar.

S.  Sí, es un proyecto muy bonito, con el que hemos recuperado hasta 10 variedades de plantas marinas que viven con agua del mar y con agua dulce. Nos hemos centrado en las plantas del litoral cántabro, las que puedes encontrar en cualquier paseo de rocas y la idea es poder ampliar las variedades hasta 25. Las he elegido siguiendo el consejo de biólogos y también por pura curiosidad, probando variedades que en teoría no podían derivar en algo rico sobre el plato. Por ejemplo, el aonori, una maraña verde en crudo que, después de deshidratar y tostar, convertimos en un sabroso crujiente.

LA CASONA DEL JUDIO

Es un ejemplo más de su apuesta por la sostenibilidad, pero ¿qué más hace en esa línea?

S.  Llevamos trabajando esta línea de sostenibilidad desde hace años. Además de contribuir a la economía circular, como decíamos, intentamos comprar prácticamente todos los ingredientes en nuestro entorno, y queremos en el próximo año que el 100% del producto sea local: potenciamos el reciclaje; compensamos las emisiones de CO₂; hemos instalado placas solares; también pondremos puntos de recarga para vehículos eléctricos… No hay prisa, pero el mensaje es ese: convertir la Casona del Judío en un restaurante 100% sostenible.

 

Otra línea de trabajo es el reaprovechamiento alimentario. Lo hacemos con el suero del queso, y con la salmuera de las anchoas.

¿Podrías llevar este concepto de sostenibilidad a otro punto de la geografía, por ejemplo, a una gran Barcelona? 

S. Por supuesto, al 100%. Sería cuestión de adaptarnos al entorno. De hecho, eso es lo que más me caracteriza: soy un chef que me mimetizo, que me adapto al entorno y que hago la cocina que el territorio me permite hacer.

Creatividad, sensibilidad, territorio ¿qué pesa más en tu cocina?

S. La honestidad. Lo que hago en cada plato es respetar el producto y potenciar su sabor. Hacer que todo tenga sentido. Así es como lograrás conectar mejor con el comensal. No hago trampantojos, hago una cocina reconocible. Simplemente, me dedico a ensalzar lo que nos da la naturaleza.

Cómo chef, ¿cómo te defines?

S. Como un disfrutón. La cocina es una pasión. Amo lo que hago, y me gusta compartir con el cliente lo que percibo yo en cada plato. Por eso, para mí también es importante salir a la sala y conectar con mi comensal. Así puedo transmitir más.

¿Y cómo se lleva toda esta parte más pasional con la de llevar, gestionar, tu propio establecimiento?

S. No es tan complicado, porque al final trabajas sabiendo que esto es un negocio y que hay que saber sustentarlo. Cuando llevas tu propio negocio te das cuenta lo importante que es la gestión, pero si lo haces como yo, que la llevo al día, que sé lo que se compra, lo que se cocina, lo que se hace a cada momento, y que sé cómo está mi equipo, acaba siendo fácil.

 

También cabe decir que la pandemia me ayudó mucho en este aspecto. Me ayudó a aprender a tomar decisiones, y a saber que a veces tomas buenas decisiones, y a veces malas. Pero que incluso cuando te equivocas, puedes aprender de ello.

LA CASONA DEL JUDIO 2

De hecho, una de las partes de esa gestión tiene que ver con la puesta en marcha de la parte de eventos de La Casona del Judío, ¿no es así?

S. Sí, la parte de eventos y catering, que la lleva más mi mujer, nos ayuda mucho. Es una inyección económica que nos permite seguir creciendo como restaurante gastronómico. Al final, no hay que olvidar que estoy en Santander, y que el día a día cuesta. En verano sabes que vas a llenar siempre, pero el resto del año hay que buscar también otras vías económicas.

Una de las facetas de tu trabajo también es la de los concursos. De hecho, llegaste a la final del Cocinero del Año en dos ocasiones. ¿Qué recuerdo tienes de esa experiencia?

S. Guardo un bonito recuerdo. Lo cierto es que yo nunca he cocinado para un concurso, por eso creo que al final, el jurado no podía premiar un plato que no estaba “confeccionando” para el concurso. Y creo que mi cocina sacada de contexto no se entiende. Pero són experiencias muy bonitas que te ayudan a evolucionar. Además, siempre digo que es mejor “perder” y coger carrerilla.

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Este mes de noviembre será inolvidable para Fran Agudo. Un mes en el que ha sido coronado como el Mejor Cocinero 2022, en el Gastronòmic Fòrum Barcelona, y en el que ha conseguido la primera estrella Michelin para el restaurante cuyos fogones regenta, Mont Bar (Barcelona).

 

Nacido en Jaén, aunque criado en Lloret de Mar, este joven cocinero afinado bajo la batuta de los Adrià (Tickets) y los Roca, es uno de los chefs de moda. Lleva una década al frente de la cocina del Mont Bar, y algo menos, dirigiendo también Mediamanga, el hermano menor del establecimiento estrellado. Unos años de duro trabajo, de altibajos provocados por la pandemia, y de triunfos y recompensas a un trabajo depurado, técnico y que profesa amor por el producto y por la sofisticación reconocible. Es hora de recoger y saborear los frutos de años de esfuerzo.

Este noviembre será inolvidable con dos grandes reconocimientos a tu trabajo ¿Cómo se digiere todo esto en tan poco tiempo?

F. Con mucha calma y mucha ilusión ya que son dos premios que no nos esperábamos y nos da mucha motivación para seguir trabajando y para mejorar. Además, todo a final de año y casi de seguido. Seguimos todavía en una nube.

Pero, ¿cuál crees que es el secreto del éxito?

F. Creo que el éxito es, en realidad, sentirte realizado, ya que muchas veces, puedes estar trabajando duro y haciéndolo todo para obtener una distinción, merecerlo y no conseguirlo. En definitiva, hacer lo que te gusta y sentirte a gusto contigo mismo y si además te lo reconocen, pues mucho mejor.

Evidentemente, trabajar bajo el paraguas de los Adrià y de los Roca debe marcar. Pero si tuvieras que elegir un “maestro”, el que realmente ha marcado profesionalmente a Fran Agudo, ¿quién sería y por qué?

F. Te diría dos: mi padre, que fue el espejo en el que me he mirado como cocinero; y Albert Adrià, que fue el que me hizo ver un camino diferente, por el cual vivir como cocinero.

Pichon, calabacín y patata
Pichon, calabacín y patata

¿Qué va a suponer la estrella a partir de ahora? ¿Eres de los que piensan que a veces “puede pesar más que aligerar” el día a día?

F. De momento nos está suponiendo un aumento de las reservas hasta final de año. Por otro lado, no debe condicionarnos, ni agobiarnos. Hay que seguir trabajando como hasta ahora y seguir en la línea que estamos llevando. Es evidente que es un peso más en los hombros, pero también trae muchas más cosas: aumento de clientes, reconocimiento, demanda de puesto de trabajos, acercamientos de nuevos proveedores, etc.

¿Qué crees que les ha engatusado de tu cocina, qué les ha conquistado?

F. Creo que el trabajo de Mont Bar durante casi 10 años hace que se hayan dado los ingredientes para ello y que una vez estuve asentado en la cocina, he podido desarrollar una línea más centrada en los snacks, tratando de ser lo más fiables posibles en todos los platos de la carta y tener los menores fallos posibles.

La tecnología culinaria (maquinaria, ingredientes nuevos…), ¿cuánto ayuda a tu proceso de creación?

F. Es esencial, un producto nuevo o el uso de una maquinaria nueva, hace que te plantees nuevos platos y, además, en el caso de la maquinaria, hace que puedas desarrollar algo que antes no nos era posible.

¿Te imaginabas así, hace 10 años? 

F. De ninguna manera, cuando empecé con 23 años en el Tickets justo empezaba mi carrera y ni de lejos me imaginaba que estaría como estoy ahora. 

Mont Bar 64
Mont Bar 64

Eres chef gracias a…

F. Gracias a que en mi familia, casi todo el mundo se dedicaba a la hostelería. Decir que quería ser cocinero no fue raro para ellos, de hecho, fue mi padre el que me ayudó a conseguir mi primer trabajo.

¿Cuál es tu ingrediente favorito? ¿Y tu plato fetiche? ¿Tu cocina internacional preferida? ¿Tu restaurante favorito (que no sea Mont Bar)?

F. Mi ingrediente favorito es el vinagre de Jerez; la cocina china es mi cocina internacional preferida y mi restaurante actualmente, Ultramarinos Marín.

¿Cuál ha sido el momento más “amargo” que has vivido como chef y cuál el más “dulce”?

F. El más amargo, sin duda, fue ver durante los meses de pandemia el Tickets cerrado y el más dulce ha sido poder recoger una estrella Michelin.

No olvidamos tampoco hablar de Mediamanga ¿cómo logras combinar los dos conceptos?

F. Gracias a que tengo un equipo muy comprometido que me ayuda en el día a día a que todo sea más fácil. Tenemos un responsable de cocina en Mediamanga que se ocupa del trabajo diario. Además de contar con mi jefa de cocina, Antonia, que me ayuda a llevar también los dos.

Será ahora ¿más fácil o más difícil llevarlo todo adelante?

F. Hay que seguir trabajando como hasta ahora y seguir buscando la manera de mejorar. Nunca es fácil llevar dos locales y no bajar el nivel, pero estamos trabajando duro para que así sea. 

El futuro. Siempre nos gusta preguntar por él… ¿Cómo te imaginas en 10 años? ¿Quizás gestionando tu propio restaurante, en solitario? ¿O prefieres ir de la mano de un socio, como en Mont Bar?

F. Pues seguramente estaré más calvo que ahora y con más preocupaciones (jaja) y sobre todo esperando que los míos estén bien de salud, que es lo importante. El proyecto Mont Bar, y todo lo que venga, es un gran proyecto al que no le pongo fecha y en el cual me siento muy a gusto y como en familia.
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Con siete establecimientos a su cargo, el chef sevillano, es, hoy por hoy, uno de los pupilos “bullibianos” más aventajados. Rafa Zafra (Sevilla, 1981), “jefe” y chef de Estimar Barcelona y Estimar Madrid, vive en un constante proceso de expansión. Además de sus dos restaurantes propios, conduce con éxito otros proyectos: Madre Mía, con el hostelero alicantino Carlos Bosch, dentro de Ocean Drive Madrid, hotel de OD Hotels; Amar, ubicado en el lujoso El Palace de Barcelona, y gestionado junto Ricardo Acquista; Mareantes, su “cervecería” sevillana ubicada en el hotel boutique Tayko; Casa Jondal, su chiringuito de lujo de Ibiza; y Per feina, su especial homenaje a la comida de polígono, ubicado en el 22@ barcelonés.

 

A su galería de reconocimientos, se acaba de añadir el premio Rockie a la mejor apertura del año en Barcelona, según la guía Macarfi. Un premio que viene a respaldar su apuesta por la “casualización” del lujo que Rafa Zafra quiso abanderar cuando, en abril de 2022, abriera Amar Barcelona, en el 5 estrellas gran lujo más antiguo de la ciudad.

 

Ahora, entre gestión, cocina, compra de materia prima, agradecimiento a premios y otros, el chef tiene la mente inmersa en sus dos próximos proyectos, un “Estimar Atlántico” en Portugal y un “Estimar carne” en Madrid.

Rafa, solo mencionar todos los establecimientos que en la actualidad diriges, gestionas o regentas, casi nos da vértigo ¿Por dónde empezamos? 

R. Podemos empezar por lo más inminente, que va a ver la luz antes del verano del 2023. Dos proyectos con los que ando muy emocionado, porque voy a intentar llevar el espíritu de Estimar, lo que algunos llaman “el lenguaje Zafra”, hasta un lugar muy bonito de Portugal, a Comporta. Una de las zonas más auténticas y salvajes, donde los ricos juegan a ser pobres, pero donde realmente la naturaleza aflora por todas partes. Y lo voy a llevar a un hotel que va a ser 100% sostenible, con gallinas propias, huerto, pozo de agua, Realmente creo que será el hotel más sostenible de Europa, el By Acqua. El nombre del restaurante todavía está por decidir, pero sí sé que allí llevaremos cocina pura, y, por primera vez, ofreceremos el 90% de productos del Atlántico, con un invitado de honor, el Mediterráneo. Será todo un reto.

 

Y, por otro lado, un “Estimar carne”. Queremos hacer con la chuleta, lo que hicimos con el marisco, e introducir un lenguaje que hasta ahora no está escrito. Tendremos la mejor carne, pero también la mejor charcutería, los mejores foies, caza, aves… No va a ser una steak house, será algo muy diferente. Y queremos abrirlo junto a Estimar Madrid, de la mano de Alberto Pacheco y el sumiller Juanma Galán.

Cualquiera que haga un repaso puede pensar que Rafa Zafra es un cocinero con “hambre”, con ambición empresarial… 

R. Para nada. Los proyectos van surgiendo, de forma muy natural, por amigos, por conocidos… Me proponen, lo veo, y tiramos para adelante. Por ejemplo, Casa Jondal Ibiza surgió porque en una entrevista comenté que me encantaría cocinar con los pies en la arena. Y en unos días me llamó un cliente que tenía un amigo que quería abrir un restaurante en Ibiza. Realmente, así han surgido todos los proyectos, de forma natural. Yo no tengo la necesidad de crecer, pero crezco porque tengo un personal que me pide crecer. Y por responsabilidad, y porque se lo debo a ellos, abro nuevos restaurantes, para que ellos puedan crecer conmigo y no vuelen. Así, de esta manera, les devuelvo todo el cariño y la dedicación que ellos me dan. 

“No suelo repetir socios, porque son compañeros de viaje que nos permiten crecer en diferentes sitios y con diferentes equipos” 

Efectivamente, puede ser una buena fórmula para retener el talento.

R. La fórmula es muy bonita. Por eso, no suelo repetir socios, porque son compañeros de viaje que nos permiten crecer en diferentes sitios y con diferentes equipos. Es una estructura que nos funciona muy bien. Desde Barcelona llevamos más la batuta, la central de compras. Pero desde Estimar (Barcelona) solo gestionamos al 100% los dos Estimar (Madrid y Barcelona), y el resto con estructuras propias, junto a los socios con los que abrimos. Somos como una gran familia, con una buena estructura.

Entre todos tus proyectos, nos llama la atención Per Feina (22@. C/Ciudad de Granada, 130, Barcelona), un local con un menú de 18 euros que abre de lunes a viernes para el almuerzo y desayuno. Nada que ver con “el lujo” de tus otros proyectos.

R. Per Feina nace desde la ilusión. Porque en mi carrera todo ha ido girando alrededor del lujo, pero entendiendo el lujo como lo que hace feliz a la gente, y el lujo porque buscamos y seleccionamos un producto de lujo, único. Pero, sí, me había olvidado de la cocina más popular, más cercana.

 

Per feina también quiere hacer referencia a la cocina de elBulli, donde comíamos el equipo antes de empezar a trabajar, un sitio donde parábamos y disfrutábamos de un buen plato de comida.

 

Pero este afán de llegar a otro público también rinde un homenaje a mis padres, a mi infancia. Porque cuando era un niño y me castigaban sin ir al colegio, acompañaba a mi padre a trabajar con su furgoneta. Y para mí era todo un premio, porque sabía que al mediodía, pararíamos a comer en un restaurante de polígono donde podía elegir entre tres primeros y tres segundos. En mi casa comía de vicio, porque mi madre era una cocinera fantástica, pero comer allí era como un premio. Per feina también es un homenaje a esa parte de mi vida. Y es un regalo para los que trabajan en el 22@, para que puedan desconectar de sus trabajos, de sus pantallas, y comer de lujo. Elegir entre 12 primeros y 12 segundos.

Este año 2022 para ti ha sido, de hecho, el año del regreso a tu infancia, porque con Mareantes también has vuelto a tu tierra. ¿Qué ha supuesto regresar a Sevilla?

R. Te diría que yo me fui de Sevilla, pero Sevilla nunca se fue de mí. De hecho, Estimar es un restaurante que podría estar perfectamente en el centro de Sevilla. Tiene espíritu sevillano. Pero sí, Mareantes es un proyecto que surge por la necesidad de volver a estar cerca de mis padres, a los que llevaba años casi sin ver. Ha sido una excusa para volver a verlos. Y estoy muy feliz, porque me he quitado como una espinita que tenía. Pero vaya, en realidad tengo todos los restaurantes ubicados en lugares que me aportan.

“Los chefs nos aprovechamos de la buena ubicación de los hoteles” 

Es curioso que casi todos tus proyectos están en hoteles. ¿Te sientes cómodo en los hoteles?

R. Lo importante de los hoteles es que te facilitan la ubicación. Hoy día abrir en medio de la Gran Vía puede ser inaccesible para un chef, pero no si lo haces en un hotel de Gran Vía. En cierto modo, los cocineros nos aprovechamos de la buena ubicación de los hoteles.

¿Y el cliente es el mismo? ¿No sigue habiendo cierta barrera entre el comensal local y el restaurante de hotel?

R. No, al menos en nuestro tipo de restaurante. Algunos de los mejores restaurantes están ubicados en hoteles. Además, depende mucho de la fórmula del hotel.

En cualquier caso, tu cocina es de lujo, y normalmente el lujo también se encuentra en los hoteles ¿Por qué elegiste esta vía, la de la cocina “de lujo”?

R. Ha sido una evolución natural. Porque a veces uno quiere una cosa, pero el cliente al final te va dirigiendo. Los restaurantes pedían otro tipo de producto, pedían ir subiendo y subiendo el nivel. Y yo he tenido la suerte de poder encontrar ese producto de auténtico lujo para ofrecerlo a mis clientes. Además, siempre digo que también es lícito hacer feliz al rico. A veces ellos tienen acceso a esos productos, pero no lo saben tratar en casa. Por eso necesitan ir a un Estimar. Pero no olvidemos que es un restaurante súper casual de ambiente, pero con un producto de lujo.

 

Luego está Amar, que efectivamente es una fórmula más burguesa, porque nos hemos adaptado al contexto de este hotel de lujo que es el cinco estrellas más antiguo de Barcelona.

 

Pero volviendo al lujo… Quiero remarcar que también es muy relativo, porque para mí, algo tan sencillo como un erizo, me parece un auténtico lujo. O una caballa pescada en su mejor momento. Incluso un mejillón puede ser mágico. De hecho, en mi cocina siempre digo que es una cocina de tres o cuatro ingredientes, en donde nunca falta algo tan sencillo “y lujoso” como la sal y el AOVE. Porque el lujo es el producto. Por lo tanto, nosotros hacemos trajes a medida de cada cliente. Hay clientes que la felicidad la encontrarán con un traje de 90 € y otros con uno de 300 €.

“La Michelin no pone en valor nuestro modelo, no lo entiende. Y me sabe mal que no se valore el respeto al producto que profesamos” 

A los 26 años conseguiste dos estrellas y mantenerlas durante dos años. Sin embargo, la Michelin parece no “amar” al nuevo Rafa Zafra. ¿Crees que es una injusticia?

R. Todas las estrellas de este año han sido merecidisimas, incluso creo que faltan muchas estrellas. Nosotros estamos muy orgullosos de lo que hacemos, porque creo que también hay que llegar a otros públicos, con otras fórmulas. Pero creo que la Michelin no pone en valor nuestro modelo, no lo entiende. Y me sabe mal que no se valore el respeto al producto que profesamos. Evidentemente, las estrellas Michelin van muy bien, pero de verdad, nosotros estamos muy felices tal cual, con un equipo fiel, y con clientes que llenan a diario nuestros locales.

Y eso habla mucho de tu gestión y de tu modelo. Parece que la “crisis” de personal también evita a Rafa Zafra.

R. Sé que hay mucha crisis de personal, pero a mí nunca se me ocurriría abrir un restaurante sin tener un buen equipo detrás. Es la base. Y para tener equipos motivados hay que tener en cuenta que la gente trabaja o por salario o por ilusión. Cuando ofreces algo de las dos cosas, ayuda mucho. Es cierto que los sueldos no van al son del nivel de vida… Y sé que no soy el mejor empresario, pero sí que intento que mi personal esté contento y trabajen felices. Es la clave. 

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